THINK Primary #8 Colaboración

En Hastings, hemos identificado la colaboración como uno de los 8 hábitos de aprendizaje y queremos que los niños lo desarrollen para que sean alumnos satisfechos y exitosos.

¿Por qué debemos hacer hincapié en la colaboración?

Aprendemos mejor con los demás

Aprendemos mejor mediante el debate y la colaboración con los demás. Preguntamos, probamos sus ideas y planteamos hipótesis, profundizando nuestra propia comprensión en el proceso.

Dividimos la carga de trabajo y multiplicamos nuestro éxito

Dos mentes piensan mejor que una. Esto es verdad en todos los aspectos de la vida. Cuando juntamos nuestras mentes, podemos crear más, pensar más profundamente y resolver problemas más difíciles.

Obtenemos diferentes perspectivas

Gracias a la colaboración somos capaces de entender mejor cómo ven el mundo los demás. Ampliamos nuestros horizontes, desarrollamos nuestras perspectivas y aprendemos a apreciar las diferentes opiniones.

Aprendemos a identificar y valorar la contribución de todos

Tenemos que aprender a trabajar juntos y a valorar lo que cada persona aporta y a encontrar nuestros propios puntos fuertes en una situación de colaboración.

Desarrollamos habilidades interpersonales muy importantes

No podemos predecir lo que los niños de hoy harán en el futuro, pero sabemos que las aptitudes sociales (comunicación, negociación, empatía, habilidades interpersonales, habilidades sociales, competencia cultural) van a contar cada vez más. Estas habilidades no las puede desarrollar una persona si trabaja sola. Requieren la colaboración y la interacción con las personas del entorno para alcanzar objetivos comunes.

 

En el colegio trabajamos para formar y enseñar explícitamente a los niños a colaborar, creando experiencias de colaboración para que aprendan. Hay una serie de habilidades que se puede ayudar a los niños a desarrollar, lo que a su vez les ayudará a ser mejores colaboradores.

¿Qué podemos hacer fuera del colegio para fomentar la colaboración?

  • Ayudar a los niños a ser mejores oyentes y comunicadores: modelar la capacidad de escucha en nuestras conversaciones con ellos.
  • Apoyar la idea de respetar los turnos desde pequeños. Puede ser al leer un cuento o al jugar.
  • Permitir que los niños vean nuestros errores y mostrar el proceso de aprender de ellos.
  • Hablar abiertamente de los planes y las ideas, para que los niños puedan ver cómo adaptamos nuestra propia forma de pensar y aceptamos las ideas de los demás.
  • Crear oportunidades para que los niños colaboren con sus amigos y familiares (haciendo la compra, cocinando, ordenando, cuidando el jardín, et.).
  • Ser sinceros cuando elogiamos: si algo se puede mejorar, hay que discutirlo y buscar juntos la mejor manera de solucionarlo.
  • Elogiar el proceso de colaboración por encima del producto final.

 

Sobre todo, debemos recordar que “ser el primero” no tiene nada que ver con el aprendizaje. El aprendizaje se produce a través de la discusión, el ensayo y el error y, en última instancia, se ve enormemente favorecido por la colaboración. Nuestras expectativas con respecto a los niños deben enmarcarse en este contexto.

“¿Con quién has trabajado?” es una pregunta mucho más útil que “¿A quién has ganado?”.