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Viaje a la Sierra de Gredos de Year 9 curso 2017

Son las 9:45 de la mañana del martes, 26 de septiembre. El sol brilla, penetrando por las ventanas de los edificios y bañando el campo que nos rodea. Poco a poco, hemos pasado de los cinco grados  que hacía cuando el primer destello del amanecer nos despertó, aún envueltos por una semioscuridad latente, brevemente desorientados al encontrarnos en una habitación extraña, en una cama inusual, y dándonos cuenta de que estamos rodeados por nuestros amigos.

Viajes como este ofrecen mucho más que la oportunidad de aprender sobre Ciencia y Geografía directamente sobre el terreno. Nuestros estudiantes extraen una lección más profunda, algo que mantendrán consigo incluso tiempo después de que, recuerdos que consideraban imborrables, empiecen a desvanecerse. Los más seguros de sí mismos están aprendiendo a tener en consideración a los demás, empatizando y comprendiéndoles mejor. Descubriendo que permanecer en silencio no es falta de personalidad, valía o individualidad. Los menos seguros están aprendiendo que ser considerados es un atributo, no una debilidad. Y que la escucha, cuando es activa, puede ser una verdadera fortaleza.

Cobijados en sus camas, en habitaciones de seis y ocho compañeros, nuestros alumnos tienen la oportunidad de hablar con sus iguales, encontrando ciertas verdades compartidas a esas edades que, aunque diferentes en ocasiones, tienen más en común de lo que aparentan. Cada uno con sus propios miedos y aspiraciones. Algunos las manifiestan y algunos se las guardan para ellos mismos, unos están emocionados y otros más relajados, unos son más racionales, otros más creativos, unos más organizados y otros más desorganizados, a adoran hablar y otros prefieren escuchar. Todos somos humanos y, por este mismo motivo, todos somos valiosos.

La camiseta que lleva Silvia esta mañana lo expresa magníficamente: “No soy rara, soy edición limitada”. Cuarenta estudiantes disfrutan el inolvidable recuerdo de pertenecer una comunidad con un propósito. Unos cuantos días, breves, para aprender, reír y convivir juntos bajo el sol.


Nuestros profesores reflexionan sobre los objetivos académicos del viaje

En un mundo donde pocos muestran consideración para proteger y utilizar de manera sostenible los recursos que compartimos, las actividades que realizamos en el Centro de Gredos ayudan a los alumnos a comprender nuestro medio ambiente. A lo largo de estos dos días, los estudiantes han recogido información sobre factores bióticos y abióticos en dos ecosistemas distintos. Al mismo tiempo, han aprendido a utilizar un equipo especializado al que no podrían acceder dentro del aula.

Aunque la recogida de datos es solo la mitad del proceso. De vuelta en el colegio, los alumnos tendrán que contextualizarlo. A través de una serie de técnicas gráficas científicas, geográficas y matemáticas, los estudiantes identificarán las correlaciones entre los factores bióticos y abióticos. Una vez identificados, tendrán que encontrar la relación entre unos y otros y ver cuáles son factores de correlación que lo causan. Una vez reconocidos, podrán hacer informes de recomendación sobre cómo proteger de la mejor forma el medioambiente y utilizar los recursos de manera más sostenible para que todos podamos beneficiarnos de ellos”

 

Y ahora, ya de vuelta en casa, todos recordaremos Gredos. Un gran lugar, gente maravillosa, actividades divertidas, interesantes y apasionantes: un viaje que definitivamente merece la pena por muchos motivos.

Mr. Hudson