THINK Primary #4 | Elogiar

ELOGIOS – ¡hacerlos bien!

Muchas pruebas de investigación apuntan al hecho de que debemos tener mucho cuidado con la forma en la que elogiamos a los niños.

Un tipo de elogio equivocado

Elogiar de forma incorrecta puede ser muy perjudicial; vinculado a que los niños se rindan, tengan bajo rendimiento, hagan trampas y desarrollen una mentalidad fija.

«Eres muy inteligente en…»

«Eres el mejor en…»

«Haces que parezca tan fácil…»

Cuando hacemos ese tipo de elogios, el mensaje que estamos enviando a los niños es que ser inteligente es lo que importa, que parecer inteligente (a cualquier precio) es lo que más valoran lo que nos rodean.

Un niño pensará «puedo parecer inteligente si copio o hago trampas, puedo parecer inteligente si menosprecio a otro y si el trabajo que tengo que hacer es difícil, no me molestaré en hacerlo, porque no quiero que piensen que no puedo hacerlo».

Cuando elogiamos a los niños por hacerlo mejor que los demás, «¡Bien hecho, has sido el mejor!», nuestro mensaje es que valoramos que ganen a sus compañeros, en vez de fomentar positivamente la idea de colaboración.

Si elogiamos a los niños por hacerlo todo bien- «¡Bien hecho, eso es perfecto!», el mensaje que transmitimos es que los errores son malos, cuando sabemos que cometer errores es una parte importante del ciclo de aprendizaje. Si los niños piensan que no queremos ver errores, evitaran las situaciones en las que puedan cometer alguno y así evitaran los retos.

 

Elogios vacíos

A veces queremos elogiar a los niños, porque hacerlo nos hace sentir bien. Nos gusta ver la sonrisa en su cara cuando reciben un elogio. A menudo repetimos lo que oíamos decir a nuestros padres:

«Buena chica», «Bien hecho», «¡Qué bien!».

Si no tenemos cuidado nuestros hijos se pueden convertir en «adictos a los elegios». ¡Y solo querrán oír esas palabras!

Pero un elogio vacío como éste no vale mucho. ¿De qué forma es más impactante elogiar con moderación, pero con sentido?

 

Elogios correctos

Debemos tartar de elogiar el esfuerzo, la perseverancia, la motivación, las estrategias y los procesos de pensamiento que han llevado al resultado final. Debemos tratar de hablar de los errores y equivocaciones y ayudar a los niños a verlos como oportunidades para mejorar.

Cuando queramos decir «Bien hecho», intentemos terminar la frase con algo significativo como…

«…te has concentrado muy bien, ¡mira lo que has conseguido!».

«…me gusta mucho la forma en que…».

«…cuando dedicaste un poco más de tiempo, fuiste realmente capaz de…».

«…es un buen comienzo, pero ¿por qué no vuelves a intentarlo? Tal vez esta vez podrías…»

«…por dedicarte de verdad en esto. ¡Mira lo que has conseguido hacer!».

«…tu dibujo tiene muchos colores bonitos. Cuéntame por qué los has elegido».

«…es que te has equivocado. Quizás si piensas en por qué no ha funcionado puedas aprender de ello y volver a intentarlo».

Hacer ese pequeño cambio a la hora de hablar con los niños (desde los más pequeños), puede tener un efecto enorme en el tipo de alumno que pueda llegar a ser.

 

Carol Dweck es profesora de psicología en la Universidad de Stanford (conocida por su influyente trabajo de investigación sobre la mentalidad: https://fs.blog/2015/03/carol-dweck-mindset/)